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Venezolanos emigraron en moto a Perú: Era insoportable la indolencia de este inepto Gobierno

Venezolanos emigran a Perú Foto: Cortesía Venezolanos emigran a Perú

Cansados de la crisis por la que atraviesa el país gobernado por Nicolás Maduro, cientos de venezolanos se han visto obligados a emigrar, dejando atrás a sus familias y sueños para comenzar desde cero en una nación cuyo índice de inflación no supera los tres dígitos.

Por ello, en busca de mejores oportunidades, que se traduce en buenos empleos y calidad de vida, el pasado 30 de junio un grupo de tres motorizados emprendió el viaje desde Venezuela hasta Perú. Los hombres partieron desde el distribuidor Metropolitano de Caracas rumbo a la frontera con Brasil y de allí comenzó la aventura.

"Se me hizo insoportable la indolencia, el descaro, la maldad, la desidia, la falta de educación, la pérdida de valores, la desprofesionalización en los trabajos u oficios, la falta de productos y servicios eficientes, la inflación, en fin, ya han escrito mucho (en la prensa) sobre lo mal gobernado que es Venezuela. O me alejaba, o terminaba pagándola con el primer paisano que me dijera que apoya este mal e inepto Gobierno", dijo Gerardo Soteldo, alias persuechon, uno de los motorizados, durante una entrevista al portal de noticias CotufasNews.

Agregó que la "la falsa ilusión opositora que solo dice (que el Gobierno) 'ya va a caer'", le dio alas para que emigrara de su tierra, pues a su juicio, "es como el cuento evangélico de 'Cristo viene'. Chao con su teoría del caos".

Soteldo, de 47 años, afirma que su viaje también lo realizó por ser "un placer para cualquier fanático del motociclismo y de aventura".

Para atravesar los países, persuechon hizo varios ajustes a su máquina junto a su mecánico de confianza, "meses previos al viaje". Entre los chequeos que realizó fueron "cambio de aceite y fluidos, bujías, limpieza del sistema de combustión, cambio de cauchos (que fue un regalo de un amigo que ya estaban usados) y fé en mi moto".

"Confianza en mí máquina #LaVendetta o #LaMambaNegra así es como la conocen mis amigos", subrayó.

Soteldo partió de Venezuela junto a sus amigos, Carlos Gámez y Alberto Lander, alias Vegueta, donde rodaron 22 días para llegar a su destino.

"Tardamos mucho más de lo previsto por un problema que presentó la moto de Carlos Gámez y bueno, eso nos atrasó una semana en Puerto Ordaz, Venezuela. Adicionalmente, su moto era mucho más pequeña tanto en cilindrada como en capacidad de gasolina que la de Alberto y la mía, lo que nos llevó a muchas paradas improvisadas; Desde un bidón o pimpina para cargar gasolina hasta la regulación de la velocidad para no saturar la máquina".

Resaltó que en cada parada aprovechaba para estirar su cuerpo, tomar líquido, comer alguna fruta o snack. "Confieso que se gastan muchas calorías cuando llevas cuatro horas de ruta. Igualmente, aprovechábamos para comentar detalles de la ruta".

Las pausas que realizaron también fueron para tomarse fotos, ajuste de equipaje y por llegada de la noche. "Fueron muchas paradas pero no llevamos apuro alguno. Todo después de Santa Elena de Uairen (estado Bolívar) era nuevo para nosotros, por lo que íbamos disfrutando tanto del paisaje como de la calidad de las vías y de la sensación de libertad que implica andar en moto".

Para llevar a cabo la aventura, los hombres llevaron consigo artículos de higiene personal, básicos para cumplir con el viaje y de emergencia en caso de que fallarán los vehículos.

"Se suponía que en 11 días estaríamos en el destino, duramos más de 20. Llevamos pasta dental pequeña, jabón líquido, desodorante, cremas, lo esencial. Tres pantalones (jeans, impermeable, y sobre todo), cinco franelas, tres bandanas, varias mudas de ropa interior. La mayor parte del viaje siempre llevas tu chaqueta de kevlar lo que colabora con la protección a la intemperie".

"El jean Levi's que aún está conmigo, creí que no llegaría y que lo dejaría en el camino, pero fue tan fiel como #LaVendetta. Las otras mudas las use mientras esperaba que se secaran de alguna improvisada lavada en un parador u hotel. Todo lo demás iba envuelto en el equipaje".

"Para la moto, aceite adicional, par de cauchos de repuestos, set de herramientas, bujías, lubricante de cadenas. Y bueno, un pequeño kit de curas en caso de algún percance o caída".

Soteldo reseñó que manejaban entre cuatro a ochos horas diarias, "excepto los días que por agotamiento nos levantábamos temprano".

"Además en Brasil existen controles de velocidad electrónico por lo que no podíamos pasar de 80 kilómetros por hora en algunos trayectos".

Para el motorizado su mayor incomididad fue la "visibilidad en las noches", esto porque no sentía molestias físicas, como dolor en la espalda, dado que afirma estar acostumbrado a realizar largos viajes en su máquina debido a que eso es su pasión.

"Hay trayectos que son tan largos, sin posibilidad de paradas, lugares en donde estás completamente sólo y que ruegas por un clarito para descansar. Aunado a ello, el nivel de frío de Cusco a Puquio en Perú se mete, literalmente, en la médula espinal, duerme las extremidades".

Persuechon detalló que al superar Venezuela y cruzar la frontera se le hizo fácil acampar. "En Brasil todas las estaciones de servicios cuentan con baño, duchas, café gratis, amabilidad, colaboración y espacio para acampar o dormir en el vehículo. Es sumamente seguro, allá nadie quiere problemas con los Federales (policía) así que es súper seguro".

"La primera acampada la hicimos en la frontera Venezuela - Brasil. Yo llevaba una cocina de camping, carpa, (el compañero) un budare y el otro una olla. Cada uno se trajo insumos comestibles y así íbamos abasteciéndonos".

"Habían días que sí nos deteníamos a comer en algún comedor para alimentarnos mejor y disfrutar de las personas que se nos acercaban a preguntar por lo que hacíamos y de dónde veníamos, esto al ver el volumen de los equipajes".

Para salir de Venezuela con su vehículo los motorizados no necesitaron de algún permiso. "Por suerte aún respetan a los que viajamos en moto, y no tuvimos ningún percance con la autoridad. Todos llevábamos papeles en regla por lo que no había razón alguna para retrasar nuestro viaje".

Entre los artículos que llevaron consigo también destacó el GPS, sin embargo, al cruzar de Venezuela no fue de gran utilidad, debido a problemas con la programación.

"Llevamos un itinerario con destinos y posibles paradas. También nos asesoramos con amigos que ya habían hecho la ruta. A última hora logré obtener un GPS pero eso no me sirvió de Brasil en lo adelante, por lo que tuve que descartarlo, pues no lo programé bien. Y como comenté las estaciones de servicio son tan eficientes que en casi todas hay Wifi a la orden, lo que nos servía para guiarnos con el Maps de los teléfonos".

El venezolano resaltó que al salir de su país y rodar por las carreteras de las otras nación se percató de la diferencia en la calidad de las vías. "Es increíble que en Venezuela, país con tanta riqueza mineral, tengan tan miserables carreteras. Tanto en Brasil como las de Perú cuentan con rutas en muy buen estado y perfectamente señalizadas".

"Hay sectores en toda la ruta donde hay desperfectos o reparaciones, pero están señalizadas y custodiadas", dijo al mismo tiempo que detalló que "es divino manejar en estas pistas".

Para el motorizado, las peores vialidades que se topó fueron las que están en el sector de Las Claritas y Santa Elena de Uairen en Venezuela. "Y en Brasil, Roraima, la selva amazónica intimida".

"En el distrito de Roraima en Brasil, antes de Dr. Figuereido y luego de la reserva forestal de los awarabi atrovi, la carretera es muy oscura por la densidad de la vegetación y existen unos huecos o buracos, como le dicen los brasileños, inmensos; bueno pesqué uno que me dobló los rines de las ruedas. Corrimos con la buena suerte que cerca había una muy humilde casita de unos indígenas que fueron excluidos de su tribu por ser pareja, ellos nos atendieron de mil maravillas y nos permitieron pernoctar en su casa. Improvisamos nuestro campamento. Los Federales se acercaron y constataron que íbamos a estar bien allí, fue genial compartir con esos dos seres. Por siempre los tendré en mi memoria y en mis fotos".

"Al amanecer nos acercamos al pueblo y conseguimos un tornero que de forma muy artesanal puso operativos mis rines. Tuvimos que pasar un día más porque cayó un torrencial aguacero que lo vimos como un mensaje de la naturaleza y esperamos".

El comunicador social partió de Venezuela con la cantidad de 600 dólares, por percances en el camino llegó a su destino con 200 dólares.

"Me perdí de varios sitios turísticos, eso es lo que más lamento. Rumbo a Abancay (ciudad en Perú), al salir de Cusco, estaba en nuestra ruta la montaña de siete colores, un lugar que me hubiese gustado visitar pero por desconocimiento lo dejé atrás. Estuvimos en Cusco, Nazca, Puerto Maldonado, en su mayoría en Perú. Las rutas de Brasil no ofrecen muchos atractivos turísticos, son pueblos muy rurales".

Debido a los inconvenientes que vivió durante el viaje, Gerardo Soteldo indicó que esa aventura no es apta para "débiles", ni "los que salen añorando esas buenas épocas de Venezuela".

"La verdad no puedo caer en un consejo como este, pues no deseo que Venezuela se quede sola, sin oposición y en manos de fabricantes de bandidos y aprovechadores. No es fácil empacar tus escasas pertenencias en tan pocos bolsos. Más de una vez desarme el equipaje sacando y metiendo otras cosas -en moto es complicado porque el bulto no puede exceder de los 90 kilos que es lo que debería pesar un segundo pasajero. Pero bueno, atrás quedaron todas esas cosas, a fin de cuenta son solo eso, objetos".

Sin embargo, "mi mayor consejo para quien decida hacerlo es planificación, paciencia y ubicación, sobre todo debes ser correcto en tu proceder pues estás fuera de tu terreno, lo cual ya es una desventaja. Debes aprender que ninguna otra región está acostumbrada al desorden y el libertinaje con el que nos han formado. Si tienes paciencia y haces las cosas por el lado correcto todo fluye".

@Betzimar17

Modificado por última vez enLunes, 20 Agosto 2018 19:48

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